Mueren aplastados por una roca dos mineros en las minas de Súria

Mueren aplastados por una roca dos mineros en las minas de Súria

Una losa de varias toneladas de peso desprendida del techo de una galería acabó a las cuatro de la madrugada de ayer con la vida de dos trabajadores de la mina de sal potasa de Súria (Bages). El derrumbe cogió por sorpresa a los operarios mientras realizaban el mantenimiento de una de las siete máquinas minadoras con las que la compañía Iberpotash horada el subsuelo. Ni los cinco compañeros que estaban cerca ni la brigada médica que estaba de guardia pudieron hacer nada para salvar a los mineros, que fallecieron prácticamente en el acto.

Iberpotash afirma que el lugar del accidente había sido asegurado

Las imágenes de consternación eran totales en la boca de la mina a partir de las siete de la mañana, donde se iba concentrando el centenar de mineros que habían trabajado en el turno de noche y llegaban los familiares de las víctimas. Poco después de las diez de la mañana, el juez ordenó el traslado de los cadáveres a Manresa para realizar las autopsias. Para entonces la actividad en las instalaciones de Iberpotash estaban detenidas y efectivos de los Mossos d’Esquadra analizaban lo sucedido en el interior de la galería.

La empresa y la policía autonómica han abierto una investigación para esclarecer las causas del accidente y determinar si el frente de ataque en el que trabajaba el equipo estaba suficientemente asegurado. Los sindicatos exigen una investigación a fondo para esclarecer los hechos y CC OO anunció que esperará a conocer los resultados para saber si se trata de una “negligencia en el mantenimiento de las instalaciones”. Según comunicó la compañía, el de ayer es el primer accidente mortal por desprendimiento que se produce dentro del pozo desde finales de los años ochenta, aunque en los dos últimos años han ocurrido otros dos siniestros mortales: un hombre atrapado entre dos vagonetas de tren —el pasado enero— y un minero que cayó por un pozo vertical.

Esta última víctima era el cuñado de uno de los operarios que perdieron la vida ayer: Joan Ramon Mitjans, de 49 años, casado y un hijo de 18 años. El otro fallecido es Isaac Closa, de 37 años, también casado, con una hija de once años y en espera de un segundo hijo. “Se lo ha llevado la mina”, sollozaba al mediodía su esposa ante las puertas del tanatorio mientras palpaba su vientre.

Closa llevaba más de diez años trabajando en la mina. Hijo de minero, ahora jubilado, primero había conseguido un lugar en el pozo gracias a unas de las empresas subcontratadas en la mina para realizar tareas de mantenimiento. Solo desde hace unos cuatro años tenía contrato directo con Iberpotash, con mejores condiciones laborales. “Mira si era cariñoso que cuando te veía, mi primo no te daba dos besos, sino que te abrazaba”, explicaba una joven para después reclamar que se ponga el acento en las condiciones de seguridad en las que trabajan los mineros. El presidente del comité de empresa, Isidoro Mata (CGT), remarcó que se trata del tercer accidente mortal ocurrido en Súria en dos años.

Iberpotash explicó que en la zona donde se produjo la tragedia sí que se habría embolado el techo de la galería, procedimiento por el que se inyecta una resina a dos metros de profundidad en la roca para evitar desprendimientos. Mata, en cambio, replicó que la zona “no estaba asegurada”.

“A mí me cayó una vez una losa de ese tipo encima y quedé rodeado de roca; me salvó que estaba dentro de la cabina de la pala [una excavadora]“, explica Joaquín, minero jubilado de 59 años que había compartido jornadas de pesca con Mitjans. “¿El Juanra, en serio?”, exclama a su vez un joven cuando se da cuenta que el Mitjans del que se habla es el popular Juanra, muy conocido en el pueblo pese a haber nacido en Cardona. Fue presidente de la Agrupación de Pescadores Deportivos de Súria y ahora secretario de la comisión de la Fiesta Mayor.

“Era una gran persona”, rememora Joaquín, apostado a la barra del bar La Taverna de Súria, mientras conversa con un familiar lejano de Isaac Closa, que explica que se ha enterado a las siete de la mañana del accidente. “Me ha llamado mi hermano”, que a la vez es el tío de Isaac, explica entre apesadumbrado y resignado. “¿Qué quieres? Hemos visto muchos, ya. Cuando éramos pequeños y sabías de un accidente así, se te ponían los pelos de punta porque pensabas que le podía haber pasado a tu padre”.

En la entrada de la Taverna luce un crespón negro sobre un pico. La minería está de luto. Los funerales por los dos fallecidos se celebrarán este domingo a las 11.30.

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